HOME  

 

Revirtiendo la maldición en bendición

 “1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.  2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.”

Deuteronomio 28:1-2  

Cuando el pueblo de Dios entró a la tierra prometida tenía que leer las bendiciones en un monte y las maldiciones sobre otro monte. Hoy usted, que obedece por fe al Señor, va a vivir siempre bendecido y va a ser de bendición a donde quiera que vaya. 

Maldición es una palabra que nunca hubiera entrado en la tierra si Adán y Eva le hubieran obedecido a Dios. Dios le dijo Adán por tu causa será maldita la tierra, no fue Dios quien la maldijo. Entonces tenía que venir alguien para revertir esa situación y fue el redentor quien lo hizo: Jesucristo.

Cuando Adán y Eva le dieron lugar al pecado, en el huerto del Edén, lo primero que pasó con ellos fue que perdieron la autoridad sobre la tierra. Lo segundo, fue que perdieron la posición que tenía con Dios. Ellos tenían una comunión permanente, una relación intima, pero perdieron su posición. Lo tercero que perdieron fue su hogar, el jardín del Edén.  Gracias a Dios por Jesucristo que nos redimió de esa maldición. 

A través de un acto de desobediencia a lo que Dios le había dicho, lo que hicieron fue un camino para que la maldición entrara y ahora había que sacarla. Dios le dio condena a Satanás, pero al hombre y a la mujer le dio la oportunidad que en esa herencia nacería alguien que le iba a pisar la cabeza a Satanás y erradicar la maldición, ese fue nuestro Señor Jesucristo. 

¿Vale la pena que haya creído y confiado en él? Por supuesto, porque lo redimió, lo limpió y restauró su vida a una nueva posición.  Cuando ellos le abrieron camino a la maldición para que entre a la tierra, Dios también tenía un plan.  Porque él conoce el final desde un principio y sabía las cosas que iban a pasar. El plan era revertir la maldición y restaurar al ser humano.  Él no quería ver que lo que había creado terminara en un fracaso total, entonces el plan de él comenzó a manifestarse en su declaración frente a Adán y a Eva. 

Hoy usted tiene una posición inigualable, privilegiada por la relación que tiene con el padre y el padre con usted.  Cristo es el que revirtió la maldición en bendición. Y usted goza de eso hoy.
Adán y Eva le hicieron camino a la maldición para que entrara a través de la desobediencia a lo que Dios había dicho, no hicieron las cosas a la manera de Dios.  El camino de la bendición es cuando oímos la voz de él y la ponemos por obra en nuestra vida. 

Cuando recibimos la palabra y hacemos las cosas a la manera de Dios.   Hoy es un buen día para que todos nosotros hagamos ajuste en nuestra manera de recibir, obedecer y encaminar nuestra vida con la palabra porque eso va a desatar bendiciones en una manera extraordinaria. 

La clave está en oír lo que Dios dice, guardar su Palabra y ponerla por obra. Obediencia. El resultado es la bendición.

Oración: Padre, hoy decido obedecerte. Guardaré tu Palabra y pondré por obra todo lo que mandas para obtener tu bendición. Hoy revierto con ello la maldición. Soy un bendito, voy camino al éxito, al triunfo, voy de gloria en gloria. Lo creo y lo alcanzaré, en el nombre de Jesús, amén.

 

Apóstol Juan Crudo

Usted puede recibir diariamente los devocionales del Apóstol Juan Crudo en su casilla de correo electronico. Pídalos CLICK AQUÍ